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PÁGINAS OFICIALES de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en su Tercera Caída y María Santísima de la Amargura
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Jueves Santo 2007Comentarios e imágenesDesde la mañana ya se auguraba un Jueves Santo apoteósico. La
esperada visita del General Díaz Lobón que, con el regalo de su fajín a la
Amargura, aumentaba el patrimonio y el prestigio de la Cofradía. Fue un acto
importante, entrañable y emocionante, que, como digo, no era más que el comienzo
de un día de gloria para los que queremos a esta hermandad, y amamos y veneramos
a Nuestros Titulares, y, por qué no decirlo, para el pueblo de Vélez y la
Comarca. El tiempo estaba amenazante, las miradas se dirigían al cielo, y, aunque los antiguos y la gente del campo decían que no iba a llover, no se podía remediar el pellizco en el estómago. Por fin, se encendían los faroles del Cristo y la candelería de la Virgen. Todo estaba a punto. Una marejada de túnicas blancas con vivos en morado y rojo inundaban el Paseo Nuevo, el olor a cera y azahar mezclados, los abrazos y saludos tras un año, desde el último Jueves Santo y las autoridades que hacían su aparición. Llegado el momento, nuestro consiliario, Antonio, presidió la solemne Salida procesional, con unas palabras y una oración a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, repetido por los fieles, horquilleros y todos los asistentes, y el señor alcalde, ante el General, Nuestro Hermano Mayor y el de la Cofradía hermana de la Pollinica, demás autoridades y hermanos, dio los primeros toques de campana: He aquí a Cristo caído por tercera vez, que con su Poder, desde abajo sujeta la cruz, esa cruz de todos los ancianos y enfermos que lo veneran, he aquí al Cristo del Hospital, al del barrio del Pilar, en mecida lenta, sobrecogiendo a su paso miradas de corazones emocionados, al son de la Banda del Cristo del Mar, tocando "Gran Poder en tu Amargura". Aplausos invaden el Paseo de los Naranjos. Señor protégenos, gracias por llevar Tú la cruz por nosotros.
Los horquilleros de la Virgen, poniendo mimo y gran pericia,
cada vez la consiguen pasar con mayor facilidad por calle Las Tiendas, a la
altura de la antigua cárcel. Las tulipas de los arbotantes acarician los
balcones, la candelería ilumina las paredes, y rostros emocionados, que se
quedan sin palabras, acarician las bambalinas del palio, al paso de María. Y en el Barrio del Pilar, en nuestro barrio, con nuestra gente, de nuevo la apoteosis, Ellos juntos, frente al Hospital, elevados al cielo por más de 360 hombres llenos de amor y orgullo. No cabía un alfiler, como siempre, en la plazuela y aledaños, y una y otra vez los vivas y "guapa, guapa, guapa". Bajo las bengalas, unos ancianos en cuyos ojos asoman lágrimas, regalan unas flores para su Cristo y su Virgen. Les cuesta irse del Barrio, y prometen volver pronto... La procesión por calle las monjas quedó majestuosa, llenando
la calle, a lo largo y ancho de la misma, tras las dificultosas curvas de calle
Enmedio con calle las Tiendas y las 4 Esquinas, con varales más largos, se hizo
necesario en la Virgen plegar el octavo para poder pasar justos, momento
emocionante que hizo que el público rompiera en aplausos. El Cristo dejó huella
de su paso por la Tribuna de los pobres, con la banda del Cristo del Mar tras
Él, marcándole un paso de lenta cadencia, viéndose aún más su Poder bajo el peso
del gran madero. La Virgen, tras un mar de mantillas y una gran presidencia de
procesión, rozaba las aceras sobre esa multitud de pies movidos por
Dificultosa procesión por calle Canalejas, desde que están puestos los postes para impedir que los vehículos aparquen en la acera, agravado por las vallas de la Agrupación, que, ciertamente, le dan empaque a la Tribuna Oficial, pero "aprietan" a nuestros horquilleros y les obligan a hacer acopio de toda su pericia y esfuerzo en este angosto paso. De nuevo la Tribuna se sobrecogió con el paso del Gran Poder, lento, cadencioso, serio, imponente, rindiendo a sus pies a los veleños y demás habitantes de la Comarca que abarrotaban las Carmelitas. El paso de María unió ambos lados de la Tribuna, las túnicas rozando a los espectadores de izquierda y derecha, en un baño de rojo y oro. Y, un año más, llegó el encierro. De éste de 2007, caben
pocos calificativos,
Gracias, Cristo del Gran Poder, gracias, Virgen de la Amargura, otro año habéis permitido que vuestros devotos corazones os paseen por Vélez orgullosos. Seguid velando por los ancianos y enfermos, que nosotros esperaremos impacientes a que llegue otro Jueves Santo para veros y mostraros al pueblo, en sus calles. |
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E-mail: hermanos@granpoderyamargura.com |